
No es que el astro brasilero haya estado por estos lares sino que un transportista, cuyo apellido no nos queremos acordar, depositó estiercol de res en un lote sin construir frente a nuestra oficina de redacción, aduciendo que el terreno es del señor Beas; y este le había ordenado dejar la apreciada carga allí, trayendo consigo nube de moscas, piques, mal olor, etc.



¡QUE RICA CHICHA!





